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Cuando una mascota se va




Cuando un animalito se va...
solo querés seguirlo a donde vaya,
porque el dolor nunca acaba...

Nunca dejás de aprender

Volví a leer el libro, volví a aprender -digamos. Lo maravilloso de leerlo una y otra vez es que prestás atención a un montón de cosas diferentes a la vez anterior y te parecen nuevas.
Entonces me dije: le escribo y le escribí, pero el mensaje rebotó -y nada es casual. Lo intenté otra vez y tampoco se envió entonces desistí. Iba camino a escribirle por otro medio cuando de pronto leo una sarta de pavadas dichas desde el yo que casi me infarto. Leí al ego escribir, no lo leí a él. Fue entonces cuando me pregunté: "¿cúales son las consecuencias de esta decisión? ¿traerá esta decisión felicidad y realización tanto para mí como para aquellos a quienes afectará? Cerré los ojos, respiré en armonía haciéndome uno con el silencio y fue entonces cuando hice un gesto dudoso de no estar muy convencida; me dolió el corazón y dije "no".
Y una vez más el librito me ayudó. 

Peluche

El 17 de julio de 2016 (el domingo pasado); perdí a mi gato Peluche.

Peluche era mudo.
Peluche no se llamaba Peluche hasta hasta 1 año atrás.
Peluche era un gato de aproximadamente 6 años (o más, o menos) que no tenía nombre.
Peluche se crió solito, es decir; sin cariño alguno excepto el de las perras y actualmente estaba con Baieia y Merrin.
Peluche se iba cuando abrían la puerta del patio para ir arriba del techo a dormir al sol con los otros gatos.
Peluche hasta antes de llamarse Peluche nadie lo llamaba a comer, ni le daban un alimento especial. Peluche no siempre dormía arriba de Baieia y Merrin y definitivamente no dormía con estufa.
Peluche se quedaba días y días durmiendo hecho un rollito por ahí hasta que oía la puerta y volvía.
Peluche nunca fue aceptado por los otros gatos. No le daban espacio para dormir ni lo dejaban comer.
La vida de Peluche comenzó hace poco más de un año cuando decidí llamarlo Peluche y que dejara de ser "el gatito que hoy no vino".
Peluche por primera vez en años aprendió a ronronear y aprendió a dejarse acariciar,
Peluche acudía cada tarde a mi llamado "Peluuuu! Pelu Pelu Pelu Pelucheee! Peluche Peluche Pelucheeeé".
Peluche sabía que si venía yo le haría upa y le daría de comer la mejor comida, la que le doy a Demonia.
Peluche sabía que yo siempre le tenía limpito arriba del banco de herramientas, frente a la estufa, su pulovercito de lana para mantenerlo calentito.
Peluche sabía que cuando había mal clima no se podía pasar de patio y también sabía que yo lo traería aunque lloviera fuerte.
Peluche tenía el pelo largo color gris perla, era un gatito chiquito, macho sin castrar y su media carita, pechito y patas eran blancas como la nieve.
Peluche ha estado lastimado y con mucho amor y linda comida lo he cuidado, lo he protegido de todo pero hace una semana que se fue y me duele muchísimo...
Mi Pelu, no sé lo que te pasó mi amigo pero te extraño mucho, las gorditas te buscan, y yo siento uno de los vacíos más grandes que puede sentir una persona.
A Peluche lo encontré muerto a la hora de haber venído a dormir, sin un síntoma de golpe o envenenamiento.
A Peluche le dió un ataque al corazón, y Baieia me avisó que estaba ahí, en medio de ellas, estiradito...
Por qué te fuiste Pelu? Yo te amaba, te lo dije mil veces mientras te hacía ronronear con tu carácter desconfiado. Le pregunté a mi papá si volverías al verte ahí, muerto y el me dijo que ya no...
Mi Peluche... Me siento tan mal, no creí que me afectaría tanto, pero no puedo tan siquiera estar con las gorditas mientras comen, no estuve en toda la semana y tampoco es justo para ellas...
Mi Pelu... te dejé ir al sol, volviste y no llegaste ni a comer todo lo que te había puesto... nunca te subiste al banco... por qué no te hice upa ese día? por qué?!
No creo que esta sea la última vez que te llore, y no será la última vida en la que te extrañe...
Te amo Pelu ♥ Te extraño todos los días.

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