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Cumpleaños de papá


24/4/2016
Si hay algo que siempre digo, es que mi papá siempre fue mi héroe. Vos me has defendido en toda situación y si tuviera que resumir cosas que vos me has dicho son: -Yo no eduqué a una hija para que alguien la use. -Si no te gusta, no lo hagas. -Tenés que hacerte respetar. -Y qué importa lo que piense fulano?! -No llores!! (Jajaja) -Dejá que lo arreglo yo. (Classic) Gracias por todo eso y muchísimas cosas más pero esas quiero destacar hoy. Gracias por no obligarme a hacer algo que no me gusta como por ej. una tarea o estar en cierto trabajo. Tengo casi 32 años y jamás me dijiste nada cuando he estado desempleada, sino todo lo contrario, no me has dejado ir a varios lugares porque te daba miedo, o la distancia era larga, el pésimo sueldo, o simplemente porque querías que estuviera en casa ayudando a mamá. Toda tu vida has trabajado para darnos lo mejor y que no nos falte nada, y si soy una mujer culta, hecha y derecha es porque mamá y vos me lo enseñaron, y nunca en la vida nos han tratado mal a ninguno de los 6 incluyendo a Ben como un hermanito más. Por eso y mil cosas te quiero desear un muy feliz cumpleaños y aunque la torta se me fue al carajo porque se me ocurrió hacerla de 25 cm de alto pesando más 6 de kg y todo haya quedado revuelto, espero de todo corazón que hayas estado a gusto en casa con nosotros. Y bueno, acá está mi saludo en tu día, un poco tarde pero sí, pero faltaba yo. Me enseñaste un montón de cosas que hacen a quien soy hoy, entre esas cosas están los valores, el respeto y el amor hacia la familia que son parte de mí y nada ni nadie puede hacer que deje eso de lado, voy a defender a mi familia hasta el último día de mi vida. Y no voy decir pavadas como hacen algunos que mandan fruta y en los cumpleaños o festividades se quieren todos. Yo digo la verdad y sé que peleamos más de lo necesario, sé que a veces uno hace y dice cosas porque no usa el cerebro y bueno, nos agarramos; y cuando uno hace y dice cosas a cierta edad es difícil olvidar porque lo hecho, hecho está pero trataremos de ir mejorando cada vez porque creo yo que en algún momento uno termina aprendiendo, o no? Por vos me escracho, en algunas fotos tenía 20 kg más, pero no me importa jajaja. Gracias por bancarnos en todas y ser un papá "prendido" como ninguno :D Te amo, pa ♡

Y comencé a respetarme

A mi me dijeron que para asistir a trabajar debía ir con pollera y camisa de vestir puesto que el lugar vendía ropa de vestir para hombres; yo estaba muy contenta porque dije, ok esta vez no me van a poner a fregar el techo. Pero me equivoqué, y feo. Con tacos y pollera la boluda subía y bajaba baldes por la escalera de metal porque no quería desperdiciar la oportunidad de trabajo. No necesité agarrarme la pollera porque siempre uso calzitas con pierna, así que no se me asomaba ni una nalga pero si no la hubiese tenído me hubiesen visto todo porque se la pasaban riéndo debajo de la escalera. Los escuché hablar de mí todo el tiempo, lo que imaginaban, de qué color tendría la bombacha, si usaba tanga (mientras la boluda, yo, limpiaba). 

Terminé de lavar todo el local, incluso limpiar sobras de comida muy viejas y con bichos y me dijeron que lavara el baño con lavandina; tacos, ropa de vestir, lavandina, todo el inodoro meado.
Lloré mil mientras limpié el altillo lleno de cucarachas porque yo tengo esa de que me das para hacer el laburo y lo hago bien de verdad y en tiempo record. Ahí me demoré más y me llamaron porque era la hora de cerrar al mediodía. Pregunté si iba a poder atender a la gente porque es lo que se hacer y uno de ellos me dijo "naaah, sabe' vo' lo que te hace falta?, depue' vemo' porque tene’ que ordenar las cajas de arriba, cambiar la ropa de temporada" (el calor que hacía).


Mi mamá feliz me esperó con la comida servida y me preguntó cómo había sido el día, si me gustaba y no quería decepcionarla ni que pensara que era una "blandita" que no quería trabajar. Así que le dije "bien bien" viendo al plato para que no me viera llorar pero no aguanté más y entonces me preguntó. Jamás le conté todo palabra por palabra porque me da vergüenza, se lo dije muy por arriba. Ni lo dudó y me dijo que no fuera más. No recuerdo si eran las 16:30 o las 17 hs. cuando me llamó uno de ellos y me preguntó por qué no había vuelto a trabajar y no sé que palabra usé, creo que dije “pajeros” y ese tal rió, me llamó loca y me dijo agresiva.
Pensando, supuse que habían sacado mi número de teléfono de mi CV, y me agarró tremenda angustia que tuvieran acceso a todos mis datos.

Por la tarde pisé el local y uno me dijo (eran dos y alguien a cargo de a ratos) “volviste por más?" mi respuesta fue “cállate pelotudo, estoy buscando al viejo para que me pague” (al dueño buscaba, y $30 pesos reclamaba, fue hace como 7 años), el tipo no estaba pero hice tiempo y lo encontré. Ahí el repugnante me dijo “tomatelás de acá, no te voy a pagar. Qué querés? Fama?” Juré denunciarlo y se me rieron en la cara los tres.
No soporté más y a penas salí de ahí me largué a llorar del basureo que había tenido que sufrir. Lloré muchísimo en el medio de Av. Libertador y nadie me preguntó que me pasaba o si necesitaba algo. Ahí me crucé a la vereda del frente, llegué a un lugar tipo marroquinería que se llama o se llamaba “Ilusiones”, vendían mochilas y accesorios, tazas entre otras cosas escolares. Les pedí que llamaran a mi casa que necesitaba hablar con mi papá y las pibas me miraron como diciendo “esta está loca”, llamaron al dueño y le di mi teléfono sin crédito y le pedí que por favor llamaran a mi casa que me había pasado algo horrible, que ahí estaba el número (entré ahí porque vi que eran todas chicas) el flaco muy forro me dijo “si necesitás algo andá a la comisaría, te vas de acá” más basureo para mi día. Di media vuelta, llegué a la puerta y le dije “por favor ayúdame” y me empujó afuera. Me volví a cambiar de vereda y entonces entré en “Mariloo”, donde venden ropa para chicas, al lado de estos pelotudos “Finisterre”, ellas me preguntaron que me pasaba y yo les dije que estaba perdida y que me indicaran para donde estaba la comisaría y la encargada me volvió a preguntar y les dije que me habían tratado como un trapo en el local de al lado y ahí me enteré que no era la única, que pasaba cada vez y que a algunas chicas que habían trabajado para ella en su momento las habían tratado peor y jamás le pagaron ni un mes, ni dos meses y el cartel de "se busca empleada" estaba fijo.
Yendo para la comisaría me iluminé y entré a un locutorio en la cuadra de la comisaría misma y le hice sonar el teléfono a mi papá para que me devolviera la llamada.
Hablé con él, le conté lo que me había pasado y donde estaba. De fondo podía oír a mi mamá diciendo “que venga a casa y se deje de romper las pelotas” y el respondió “-dejala que haga lo que tiene que hacer, que reclame lo que es de ella; ahora voy yo.”, me dijo. 

Llorando lo esperé más calmada en el cordón de la vereda. Llegó con la moto en 5 minutos, no esperé nada. Me dijo “Subí, decime en donde queda”.
Cuando se metió con la moto dentro del local y los revolcó a los pelotudos esos contra todos los mostradores (sin golpearlos demasiado porque eran pendejos) se convirtió en mi héroe. Por fin alguien hacía justicia por mí. Y gritó POLICÍA, luego se llenó de gente y él les dijo a todos que me habían manoseado (exageró, solo me levantaron la pollera que no es caso menor). La gente empezó a comentar cosas y se llenó más y más. Mientras el hijo del viejo me decía “pedile que se calme” mi papá me miró a los ojos y me preguntó “qué querés Na? Tu CV? BUSCALO”. Pasé del otro lado del mostrador y tiré absolutamente todo para abajo, uno me agarró de la mano, estaba golpeado y me dijo “Naty qué buscás?” en eso saca una pila de currículums infernal y arriba con lapicera decían: SÍ. NO. BUEN CULO. FEA. 10. 5. 7, ASCO. DE UNA. SIN TETAS. Cuando encontré el mío un policía me preguntó si estaba bien, y me sugirió que fuéramos a hablar y mi viejo me dijo “listo? Nos vamos.”

Fui a la comisaría primera de Merlo con él y me dijeron que no podían tomarme la denuncia, que lamentaban lo que me había pasado y que volviera cuantas veces quisiera pero que tenía que ir a la comisaría de la mujer. Al otro día fui ahí y esperé muchísimo entre todas las mujeres llorando por líos y un señor bien vestido me dijo que necesitaba a un abogado para levantar una exposición civil porque era asunto laboral. Todo el día perdido. Fui a buscar un abogado a Morón al otro día como me lo indicó el señor, ese día no había (yo en ese tiempo tenía ataques de pánico y había hecho el esfuerzo del mundo por llegar hasta ahí porque no me sentía bien viajando). Y después no volví otro día, me desmoralicé.

Mi papá me dijo que el local mediocre ese estuvo cerrado un par de días después de lo que había pasado, también vi en una de esas veces que fui a Merlo que uno de ellos no estaba.
Me la complicaron tanto que no hice nada, porque después conseguí trabajo y ya no podía ocuparme de eso. En ese momento no estaba de moda la violencia de género se ve porque no te facilitaban mucho las cosas.

Y sabés que´? Es la primera vez que se lo cuento alguien así, siempre lo hablo muy por arriba. 
Es largo, sí; pero después de tantos años necesitaba hablarlo y aún lo veo como una boludéz al lado de otras cosas, pero ese día me marcó un montón. Aprendí a luchar por mis derechos.

Al poco tiempo comencé a trabajar en la librería “Los Gracos” en Padua, el viejo ese que se la da de socialista, Alfredo, me insultaba tanto, y yo tenía mucho miedo hasta de envolver mal un libro, no te dejaba ni parpadear y tenías que hacer de todo por dos mangos hasta que me dijo “tarada” por última vez y con el negocio lleno le dije “vos me las vas a pagar viejo de mierda” (siempre lo traté de usted pero ese día sentí que ya no merecía mi respeto) y días más adelante lo dejé colgado en la temporada escolar para la cual me habían instruido y comencé a trabajar en otro lado.
Ese día, cuando me quejé del viejo mi papá me dijo algo que nunca voy a olvidar y lo recuerdo cada día de mi vida “yo no eduqué a una hija para que alguien la use” y eso me ayuda mil cuando tengo que reclamar lo que me corresponde.

Odié a la vida, odié a la gente aquel día en que los forros de la vereda del frente no me ayudaron. Los odio cuando tengo ataques de ansiedad en los viajes largos y lloro un montón por estar cerca de una ventanilla y nadie me ayuda. Yo pido ayuda, pero se hacen los que no te escuchan.
Detesto cuando me dicen que los tratan mal en los trabajos porque lo pasé mucho tiempo y es un maltrato psicológico constante. No tolero que no ayuden, por qué negarnos la ayuda entre nosotros? Por eso yo llevo la contra y aún cuando me dicen “un día te va a ir mal” refiriéndose a que ayudo a cualquiera en la calle, no les doy bola. Por suponer o por no hacer el esfuerzo por alguien estamos como estamos, una sociedad horrible. A mí me gusta darte un abrazo si estás llorando y acompañarte a tu casa si te robaron. Me gusta acariciar a los perros de la calle hasta que se cansen de que los mimen y no me importa llegar tarde a casa por ayudar porque no siento que perdí el tiempo. Lo hago porque siento que si ayudo a alguien, cuando esa persona vea a otro que está mal, va a recordar que un desconocido lo ayudó y hará lo mismo o eso quiero creer porque a pesar de todo yo creo en la gente.

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