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Línea 117

La fecha real es el sábado 11 de abril de 2015 alrededor de las 20:30 hs.

117, sentido hacia a la estación de Liniers:
Para no hacer esperar al chofer y no subirme sin despedir como corresponde a Julia y Alejandro, subí y mientras buscaba la SUBE en el bolsillo de la mochila, saludo al colectivero, como es mi costumbre y fue como:
-Hola :)
-(pausa) ¡Hola!
Y el señor se quedó viéndome sonriendo, a lo que le digo, "-a Liniers por favor", aún sorprendido, y yo sin saber lo que ocurría, me responde con una sonrisa: "-sí, como no."
Obviamente sin dudar mi respuesta fue darle las gracias y avanzado 1/4 de colectivo, me dice "-sos muy amable" lo que hizo que esbozara una carcajada a modo de vergüenza.

El 177 tiene dos recorridos, al principio iguales y luego similares.
Llegando a la estación me pongo de pie para preguntarle al chofer si doblaba en Rivadavia hacia la izquierda o había una parada antes; como siempre, el diálogo comenzó con la palabra "disculpe" seguido de "¿le puedo hacer una consulta?"

Tenía que escribir esto, porque es sumamente necesario recordarlo.
Luego de haberme explicado y que yo le pidiera por favor que me abriera la puerta para bajar cuando pudiera y sea conveniente, la conversación fue la siguiente (cito textual):

-¿Siempre sos así de amable?
-Sí, claro; educación y respeto primero.


-Eso digo yo pero nadie lo entiende... si supieras lo mal que nos tratan acá, la gente es mal educada.
-Lo sé, lo veo, lo padezco, pero yo no soy así, no me educaron así.
-¿Sabés una cosa? (emocionado), esto que vos demostraste, hace que me replantee todo, hace que diga "no todo el mundo es igual"; me hiciste la noche. Ahora llego a casa pensando de otra manera.
Es la primera vez que me saludan en el día, y ya termino. La verdad, gracias... nunca cambies tu forma de ser.
(me mira emocionado y le doy un abrazo; le deseo buenas noches y buen fin de semana) y le digo... -no, gracias a vos.
Cuando bajé el señor me gritó -¡nunca cambies!
A lo que le respondí -no lo haré.

Lo que no sabe, es que el también me hizo la noche. A decir verdad, toda la semana.

Mi saludo y más sincero respeto al chofer del 117 que notó lo que nadie nota.
Notó las cualidades buenas de alguien, notó lo que importa, la buena educación, los principios, lo que quiero que se note, lo que me gustaría que todo el mundo hiciera.
Notó los valores, esos que se tienen desde la cuna, o que se aprenden con el tiempo, los bellos valores que en mi caso, provienen de una hermosa familia y buena educación.

A mi familia que me hizo quien soy, le estoy eternamente agradecida y me siento orgullosa de poder relatar esto y atesorarlo para siempre en este blog.
Seguiré toda la vida de esta manera, porque así me formaron y tengo vocación de ayudar y de sembrar el cambio porque siempre digo que si tan solo la buena acción de alguien, por mínima que parezca, le llegara a una sola persona, todo habrá valido la pena.

Natalia.


Puente del Arcoíris

Hay un puente que queda entre el paraíso y la tierra, y se llama Puente del Arcoíris.

Cuando un animal que ha sido especialmente amado por alguien aquí en la Tierra muere, entonces va al Puente del Arcoíris.

Allí hay valles y colinas para todos nuestros amigos especiales, para que ellos puedan correr y jugar juntos.

Hay mucha comida, agua y sol, y nuestros amigos se encuentran cómodos y al abrigo.

Todos los animales que han estado enfermos o que eran ancianos, recuperan su salud y vigor; aquellos que fueron heridos o mutilados recuperan lo perdido y son fuertes nuevamente, tal como los recordamos en nuestros sueños de días y tiempos pasados.

Los animales están felices y contentos, excepto por una pequeña cosa: cada uno de ellos extraña a alguien muy especial, alguien a quien tuvo que dejar atrás.

Todos corren y juegan juntos, pero llega un día en que uno de ellos se detiene de repente y mira a la lejanía. Sus brillantes ojos se ponen atentos; su impaciente cuerpo se estremece y vibra. De repente se aleja corriendo del grupo, volando sobre la verde hierba, moviendo sus patas cada vez más y más rápido.

Tu has sido avistado, y cuando tú y tu amigo especial finalmente se encuentran, los dos se abrazan en un maravilloso reencuentro, para nunca separarse de nuevo. Una lluvia de besos cae sobre tu rostro; tus manos acarician nuevamente la cabeza amada, y puedes mirar nuevamente a los confiados ojos de tu mascota, tanto tiempo apartada de tu vida, pero nunca ausente de tu corazón.

Entonces los dos cruzan el Puente del Arcoíris juntos...

“Sucede que cada vez que pierdo un perro, se lleva un pedazo de corazón con él. Y cada perro que entra en mi vida me regala un trozo del suyo. Si logro vivir lo suficiente, todas las partes de mi corazón serán de perro y llegaré a ser tan generoso y bueno como lo son ellos”

Coquito

Ritzu, Coqui...
Siento un enorme vacío dentro de mi corazón,
me duele mucho el pecho...
Es muy extraño no verte, extraño verte...

Ritkuzo, Cola, Colita...


7/4/2015 Perro simbólico, te voy a extrañar a horrores, amigo.
Mi primer perro. Mi perro blanco... 
Casi 19 años conmigo...

¿Qué voy a hacer sin  vos?
Sin cantarte las canciones que te gustaban... recuerdo cuando las calles estaban cerradas y salías corriendo como loco, me tirabas al carajo para salir a jugar y volvías sin el collar, te chorearon como 3 o 4 collares, perro gil. Y volvías siempre con un regalo, un juguete, un peluche robado de otra casa, tu chiche. 
Siempre tan limpito, hasta el último momento. Y jamás nos diste poblemas, siempre fuiste muy buenito, y nos llenaste de perritos, Cola!
Ay Ritzuko, me siento tan triste que se me parte el corazón.
Ya cieguito, sin oír, sin caminar... hoy te dormiste para siempre...
Me quiero morir yo también.
Te extraño perro puto.
Siempre te voy a amar y a recordar como el mejor perro, mi primer perro. Cambiaste mi vida. Hasta siempre, Colita!


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